martes, 14 de julio de 2015

Cándido (Voltaire)

Cándido o El optimismo
François Marie Arouet (Voltaire)
Editorial Universidad Veracruzana
2010, Biblioteca del universitario



François Marie Arouet es el nombre verdadero de uno de los personajes más representativos de la ilustración Francesa y uno de los intelectuales más provocadores de la historia. Durante casi toda su vida pública, fue conocido como Voltaire y es bajo ese seudónimo que firmaría la mayor parte de sus obras.

Desde el principio de su vida pública tuvo serios problemas con la autoridad y la iglesia debido a su espíritu contestatario. Su fina pluma se convirtió en una daga peligrosa que en forma de sátira blandía a diestra y siniestra. Esto le valió varias visitas al famoso reclusorio de la Vastilla luego de uno de las cuales, siendo aún muy joven, fue desterrado a Gran Bretaña.

Es en la Gran Bretaña de los tiempos de la ilustración, una ciudad y una época en la que la tolerancia religiosa y de pensamiento reinaban, que se empezará a construir la intelectualidad, la personalidad y el genio del gran filósofo y escritor.

Todo lo demás es ya parte de la leyenda: que es probablemente la figura estelar de la ilustración, que es el autor más renombrado de la gran enciclopedia, que es el padre del pensamiento moderno. Que fue excesivamente hedonista, por su gusto por las mujeres y la buena mesa y que fue uno de los hombres más acaudalados de la Europa de su tiempo.

Lo cierto es que Voltaire se constituyó en el primer ejemplo del filósofo total y del intelectual comprometido con su época cuyas principales banderas serían la lucha por los derechos individuales y la pluralidad religiosa, el rechazo absoluto a la intolerancia y el derecho inalienable a la libertad.

Cándido, publicado en 1759, es la obra de un hombre maduro que expone en esta breve pero contundente sátira toda su experiencia vital. El personaje central, un inocente y joven optimista, lucha por alcanzar la felicidad y la plenitud aferrándose al precepto de que vivimos en el mejor de los mundos posibles. La vida misma le demostrará que aquello no es más que una falacia. Expulsado tempranamente del castillo de  Thunder-ten-tronck en el cual había sido criado y educado, empieza sus peripecias por un camino de desdicha, injusticia y traición. Como a Adán y Eva, se le negó el paraíso para darle por herencia el mundo de los hombres, un reino de injusticia, tozudez y vileza.

Cándido comienza entonces un camino lleno de infortunio en busca de la felicidad y Voltaire inicia junto a él un camino paralelo para demostrar que la especie humana es igual en cualquier época y lugar. Y como buen representante de la ilustración, se vale de todos los medios posibles para demostrar la validez de su hipótesis. Una de sus armas preferidas es la crítica mordaz a las instituciones y pensamientos que considera caducas: la milicia, la iglesia, el optimismo de Leibniz.


El sarcasmo que utiliza es despiadado el mensaje que lanza contundente.

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-¡Ha muerto Cunegunda! Ah, ¿dónde está el mejor de los mundos? ¿Pero de qué enfermedad ha muerto? ¿Acaso fue porque me echaron a patadas del bello castillo de su señor padre?

-De ninguna manera -dijo Pangloss-, los soldados búlgaros la destriparon tras haberla violado repetidas veces; al señor barón, que quería defenderla, le saltaron los sesos de un disparo; con la señora baronesa hicieron varios trozos; a mi pobre pupilo le trataron igual que a su hermana.

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Tras aquel terremoto que había destruido las tres cuartas partes de Lisboa, los sabios del país no habían hallado mejor método para prevenir el desastre total que ofrecerle al pueblo un hermoso auto de fe: la universidad de Coimbra había decidido que el espectáculo de algunas personas quemadas a fuego lento, con el gran ritual al uso, era el remedio infalible para que la tierra no temblase.

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Pangloss contestó de la siguiente manera:

-Querido Cándido, vos conocisteis a Paquita, aquella criada tan guapa de nuestra augusta baronesa; gocé en sus brazos de los placeres del paraíso, que me ocasionan ahora estos tormentos infernales; ella estaba completamente infectada y quizá haya muerto ya a causa de ellos. A Paquita le había hecho tal regalo un fraile franciscano muy sabio, que había investigado su origen, pues a él se lo había contagiado una vieja condesa, que lo había recibido a su vez de un capitán de caballería, que se lo debía a una marquesa, que lo había cogido de un paje, el cual lo había recibido de un jesuita, quien, cuando era novicio, lo había adquirido directamente de uno de los compañeros de Cristóbal Colón. En cuanto a mí, yo no se lo pegaré a nadie, porque me estoy muriendo.

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Luego de un camino lleno de desventuras, Cándido por fin encuentra sosiego. La felicidad tantas veces añorada consiste en alcanzar la paz interior. Es el hombre mismo quien se la puede otorgar a través de los simples actos de disfrutar la vida en su sencillez, aceptar y adaptarse a las vicisitudes que nos ofrece viviendo entre la vileza pero apartándose de ella y cultivar la mente y el alma para alcanzar la quietud.

Un mensaje categórico para coronar una obra soberbia de un autor cuya ironía, sarcasmo y falta de respeto a la autoridad no es otra cosa que una forma de libertad.


Analizar la obra de manera más detallada podría abarcar libros enteros. La riqueza de los personajes, el análisis filosófico de la propuesta, la exactitud histórica. Lo cierto es que se trata de un libro que DEBE ser leído y gracias al cual queda claro que, como decía Fernando Savater en su genial ensayo ‘Voltaire, el primer intelectual’: 


Si, ciertamente: más que nunca, seguimos necesitando a Voltaire.





miércoles, 8 de julio de 2015

Un hombre sin patria (Kurt Vonnegut)


Título: Un hombre Sin Patria
Autor: Kurt Vonnegut
Año: 2005

Kurt Vonnegut es un escritor de culto para una generación de norteamericanos. Su nombre es sinónimo de contracultura, de ser contestatario, de ir contra el establishment; de deconstruír el sueño americano. Vonnegut es un humanista (por lo menos, se define como tal) y tiene un sentido del humor ácido y mordaz y Un Hombre Sin Patria es una colección de columnas, charlas y publicaciones ligeras donde deja claro sus puntos de vista:

Los humanistas procuramos que nuestra conducta sea lo más decente, justa y honrosa que podamos, sin esperar recompensa ni castigo en otra vida. Ni mi hermano ni mi hermana creían que hubiera otra vida. Mis padres y mis abuelos tampoco creían que hubiera otra vida. Estar vivos ya era suficiente para ellos. Los humanistas servimos lo mejor que podemos a la única abstracción con la que estamos familiarizados: nuestra comunidad.

Y es que Kurt Vonnegut, aunque cree en la humanidad, no necesariamente cree que la humanidad valga la pena.

Mark Twain consideraba que la vida era bastante horrible pero mantenía el horror a raya con chistes y todo eso. Al final, sin embargo, ya no podía seguir haciéndolo. Su mujer, su mejor amigo y dos de sus hijas habían muerto. Si vives lo suficiente, se te muere mucha gente cercana.
Y bueno... es el libro de un hombre de 82 años, y luego de haber sobrevivido al bombardeo de la ciudad de Dresde en la Segunda Guerra Mundial (tema de su novela Matadero Cinco) es poca la esperanza que se puede albergar en los demás. Vonnegut denuncia la adicción más peligrosa de la cultura americana (el consumo de los combustibles fósiles), la idea de que el mundo los toma como referencia (de hecho, todo el mundo odia Norteamérica) y sobre todo despotrica a J. W Bush:

Por cierto, hablando de lanzarse a la guerra, ¿saben por que creo que a Geroge Bush le fastidian tanto los árabes? Porque a ellos les debemos el álgebra.

Este es un libro breve de menos de 100 paginas (donde muchas tienen frases a página completa) que se puede leer en una tarde. Siempre vale la pena conocer el pensamiento de un viejo mordaz. No tiene pierde. Vonnegut es un escritor que voy a seguir pues me resulta casi imposible no estar de acuerdo con sus máximas.

La mayor verdad que hay que afrontar ahora (y que probablemente hará que se me considere una persona poco simpática para el resto de mi vida) es que creo que a la gente le importa un pimiento si el planeta aguanta o no. Me da la impresión que todo el mundo vive como viven los miembros de Alcohólicos Anónimos: el día. Y les basta con unos pocos días más. Conozco a muy poca gente que sueñe con un mundo para sus nietos. 

domingo, 21 de junio de 2015

El cojo y el loco (Jaime Bayly)

El cojo y el loco
Jaime Bayly
Editorial Alfaguara
2009, Santillana S.A.


Como si me embarcase en un viaje a lo desconocido. Sin esperar ni sospechar nada. Tratando de no cargar con muchas expectativas, ir al viaje ligero de equipaje para poder, de ser necesario, desembarcar rápido cuando sea necesario.  Así es como me enfrenté a este libro de Bayly. Intentando dejar los prejuicios de lado para no perderme de nada.

Y desde que comienza, el viaje es vertiginoso. Sin pausas, sin altibajos. Sin perder el ritmo nunca. Una historia frenética, llena de rabia y enfado como si se tratase de una alegoría a la autodestrucción. Y al mismo tiempo delirante, plagada de situaciones febriles, alucinantes, a veces excesivas. Pero es imposible parar, aunque sea solamente para tomarse un respiro.

Se trata de un viaje fugaz, pero no por ello ligero. Uno termina irremediablemente desconcertado, confundido. Quizás por el irrefrenable ritmo del relato, quizás por las innecesarias desproporciones de las escenas y el lenguaje. De una manera u otra es imposible pasar inmune esta experiencia.

Los personajes de estas dos historias paralelas, son hasta cierto punto quiméricos. Contradictorios. Al mismos tiempos repugnantes y entrañables en la misma medida.


El cojo no nació cojo. Nació jodido.
Nació jodido porque su destino era el de ser cojo, cojo desde niño, y que sus padres se avergonzaran de él y lo escondieran.


El loco no nació loco. Nació feo y tartamudo y eso le jodió la vida y terminó por volverse loco.
Casi todos los padres dicen que sus hijos son lindos y encantadores, pero los padres del loco, cuando lo vieron nacer, quedaron asustados por lo feo que era y por lo espantosos que sonaban los alaridos que lanzaba.


Luego de ello, todo en el relato es un camino sin fin y sin tregua hacia la autodestrucción, que es una forma de rebeldía.  Dos personajes sin escrúpulos, dañados, en busca de una revancha con la vida. Su propia revancha. A su manera y bajo sus propios términos.  No es necesario añadir más sobre el argumento. Es simple y contundente.

Es innegable que Bayly es un escritor sagaz y astuto. Maneja con maestría el ritmo de sus novelas, nunca pierden intensidad. Es un hábil artesano del humor negro y la ironía; sus principales atributos y su sello diferenciador.

Captar la atención total de sus lectores parece ser su único objetivo y es probable que al mismo tiempo sea su peor defecto. Pues parece obsesionado con hacerlo a cualquier precio. Como sucede en su vida pública. Quizás eso explique los excesos en este libro, casi todos innecesarios.

A pesar de no ser un gran libro, ‘El cojo y el  loco’ es una obra interesante y recomendable que además de atrapar y estremecer al lector deja en claro las notables capacidades literarias de este autor peruano.


Continuaremos esperando la gran obra de Jaime Bayly. A lo mejor  cuando logre liberarse del personaje mediático que debe mantener y alimentar pueda estar listo para regalarnos el buen libro que considero, ya está en capacidad de escribir.


viernes, 19 de junio de 2015

Parapapá (Jorge Marona, Daniel Samper Pizano)

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Parapapá
El manual perfecto para convertirse en un padre modelo
Jorge Marona - Daniel Samper Pizano
Año: 2008

A Daniel Samper Pizano cualquier colombiano lo reconoce como un genio del humor fino. Desde que leí Aspectos sicológicos del calzoncillo y otros artículos de humor sabía que había encontrado a un fiel representante del humor elegante que cada vez es más difícil encontrar en la literatura (lo que el olvidado Sofocleto fue para la literatura peruana).

Jorge Marona ha escrito cinco libros en colaboración con Samper, pero es más conocido por ser uno de los miembros del genial grupo de músicos informales argentino Les Luthiers. Y si han visto la puesta en escena de Cantata del adelantado Don Rodrigo Díaz de Carreras, de sus hazañas en tierras indias, de los singulares acontecimientos en los que se vio envuelto y de como se desenvolvió, sabrás que están ante otro humorista de polendas (y si no la han visto, esta disponible en You Tube).

Y ya que estamos en el fin de semana del Día del Padre, que mejor que sumergir nuestra paternidad en Parapapá, un genial y ligero texto que les aseguro que les hará pasar un muy buen rato. Al fin y al cabo, este es un manual para padres que todo padre debe de leer:

[...] Porque el manual que usted tiene en las manos (cosa obvia en un manual) le ofrece las claves para ser un excelente padre, a fin de criar un hijo inteligente, feliz, altruista, talentoso, brillante. Todo lo que usted habría querido ser, querido papá.

Este libro tiene todo ese humor negro que caracteriza a Samper:

[...] Resultaba entonces sorprendente que los romanos eligieran como senador a alguien llamado "Bruto". Hoy solo sería redundante.

Además de esos juegos lingüísticos lutherianos de Marona:

Al respecto, el filósofo Jean Cadeau sentenció: "El futuro no es un regalo, el presente, si".

El libro esta lleno de sesudos consejos:

Aconsejamos a los padres que utilicen guantes durante el proceso de aseo del menor. Evitarán así contaminar al bebé con sus gérmenes, o que el bebé los contamine con los suyos, una posibilidad que resulta mucho más verosímil.

Información sobre estudios al respecto:

En el Dreamland Institute, de California, se realizó en 1985 un revolucionario experimento: se hizo escuchar música de Mozart a cincuenta bebés que se hallaban en el vientre materno, en tanto que a otros cincuenta se les sometía a canciones de Julio Iglesias.

Los resultados fueron elocuentes: mientras que los que escucharon la música de Wolfgang nacieron con peluca y con excelente capacidad espacial y neuronal, los del otro grupo exigieron que se los fotografiara solo un lado del rostro.

Es posible que esta prueba no diga mucho sobre los bebés, pero nadie puede negar que dice mucho sobre Julio Iglesias.

Pero sobre todo, mucho ingenio y humor:

El español, por fortuna, es un idioma de fácil enseñanza, pues, como todos sabemos, es un alengua estrictamente fonética. En otras palabras, que se lee como se escribe. En español, el niño ve "perro" y pronuncia perro. En inglés, el niño ve "perro" y pronuncia dog.

Los capítulos sobre el parto, los gases, el sueño del bebé, los primeros pasos, las primeras letras del bebé son los más hilarantes, mientras que la bibliografía merece una mención aparte (con lecturas recomendadas para avanzar en el conocimiento de un buen puericultor como La ciudad y los perritos de Mario Vargas Llosa Jr, o Cambio deposición de John Johnson & Johnson).

Regálese algo por el día del padre con Parapapá y siga sus sabios consejos:

Es mucho más difícil ser un buen padre que un mal padre, pero en todos los casos recomendamos esforzarse, pues son muchos los que ya lo han conseguido.


miércoles, 17 de junio de 2015

En Casa. Una Breve Historia de la Vida Privada (Bill Bryson)

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En casa
Una breve historia de la vida privada
Bill Bryson
Traduc: Isabel Murillo
Año: 2010

Bill Bryon es un autor muy conocido en el mundo anglosajón por sus libros de viajes (lamentablemente sólo muy pocos han sido traducidos al español), aunque su salto a la fama mundial se dio con Una breve historia de casi todo, un libro en donde intenta resumir buena parte del conocimiento científico en un lenguaje ligero y entretenido. Y lo logra.

Escritor prolífico, curioso impenitente, cultivador de un inglés impecable (tiene libros publicados sobre usos del inglés, errores y manuales de escritura) y un fino humor, Bryson es un escritor muy querido por sus lectores, y cada libro publicado siempre es recibido con altas expectativas que aun no han sido defraudadas.

Este enorme libro (y no por sus poco más de 650 páginas) es el resultado de una pregunta simple: ¿cómo es que tengo todo lo que tengo y doy por sentado en una casa, empezando por la casa misma? Bryson hace un recorrido en una vieja rectoría sirvéndose de un plano para atravesar todas las habitaciones y cada uno de los pequeños detalles que rodean las cosas que nos rodean de manera brillante, entretenida y sobre todo curiosa. No hay página donde uno no descubra alguna gema de curiosidad o de fino humor.

Bryson recorre El Hall, La Cocina, El Lavadero y La Despensa, El Salón, El Comedor...en 19 capítulos va desempolvando la historia, ciencia y cultura de cada rincón de la casa. Mi edición esta llena de notas (es el libro con más etiquetas que tenga en mi colección):

[...] el sedentarismo significó dietas más pobres, más enfermedades, abundantes dolores de muelas y enfermedades de las encías, y muertes tempranas. Lo que resulta verdaderamente extraordinario es que sigan siendo factores hoy en día en nuestra vida. De los treinta mil tipos de plantas comestibles que existen en la tierra, solo once --maíz, arroz, trigo, patata, mandioca, sorgo, mijo, judías, cebada, centeno y avena-- representan el 93% de todo lo que consumen los humanos, y todas ellas fueron cultivadas ya por nuestros antepasados neolíticos. Y lo mismo sucede con la cría de ganado. No comemos los animales que criamos para nuestro consumo porque sean notablemente deliciosos, nutritivos o porque nos guste su compañía, sino porque son los que se domesticaron en la Edad de Piedra.

Todos los miembros de la casa, incluyendo criados, sirvientes, viudas, y cualquiera que tuviera un vinculo continuado, eran considerados familia: eran literalmente "familiares", utilizando la palabra en su sentido original.

Los criados eran algo más que ayuda y una comodidad, eran un indicador vital de posición social. Los invitados a una cena se sentaban según el número de criados existentes. La gente se aferraba desesperadamente a sus criados. [...] Karl Marx, que vivía en el Soho en un estado de endeudamiento crónico y con frecuencia no tenía ni comida que llevarse a la boca, tenía una ama de llaves y un secretario personal. La casa esta tan abarrotada que el secretario --un hombre llamado Pieper--- tenía que compartir cama con Marx.

[...] Luigi Galvani demostró que la electricidad podía contraer los músculos. Su sobrino, Giovanni Aldini, comprendiendo que podía ganar dinero con esto, ideó un espectáculo en el que utilizaba la electricidad para animar tanto los cuerpos de asesinos recién ejecutados, como las cabezas de los guillotinados, consiguiendo que abrieran los ojos y que sus bocas esbozaran mudas muecas.

[...] El verdadero logro de Colón fue conseguir cruzar el Atlántico en ambas direcciones. Pese a ser un marinero consumado, no era muy bueno en nada más, sobre todo en geografía, que talento que podría parecer más vital para un explorador. Sería complicado nombrar a otra figura en la historia que haya conseguido una fama más duradera con menos aptitudes.

Eiffel pasó más tiempo diseñando la torre que construyéndola. El levantamiento se hizo en menos de dos años y se ajustó al presupuesto.

[...] Edward Townsend Strotesbury, hizo fortuna como ejecutivo en J. P. Morgan, el imperio de la banca. Pese a ser un distinguido banquero, no tenía mucha presencia; era, en palabras de un cronista, "un digno agujero en la atmósfera, la mano invisible que escribía los cheques".

Durante un tiempo se puso de moda construír una ermita e instalar en ella a un ermitaño. En Painshill, Surrey, un hombre firmó un contrato para vivir siete años en pintoresca reclusión y observando silencio monástico a ambio de 100 libras al año, pero fue despedido al cabo de solo tyres semanas cuando se le vio bebiendo en un pub del pueblo.

Las iglesias recaudaban la mayor parte de su dinero gracias a los entierros y se mostraban reacias a abandonar tan lucrativo negocio. En la capilla baptista de Enon de Clement's Lane, en Holborn (la actual sede de la London School of Economics), las autoridades eclesiásticas  llegaron a acumular en sus sótanos la colosal cantidad de doce mil cuerpos en solo diecinueve años. No es de sorprender que un volumen tan enorme de carne putrefacta generara varios olores difíciles de camuflar. Raro era el servicio en el que varios feligreses no acabaran desmayándose. Al final, muchos dejaron de acudir allí, pero la capilla siguió aceptando cadáveres para su enterramiento. El pastor necesitaba ingresos.

Estas son sólo algunas de las cientos de notas que tengo etiquetadas y es que este libro es inclasificable y francamente inacabable. Su relectura siempre nos brindará algo nuevo que pasamos por alto (como una fórmula para calcular el tamaño de los peldaños de una escalera, o las toneladas de comida que se ingería en el siglo XVI, en particular para llenar el estómago del reverendo James Woordforde o el submarino Resurgam que nunca volvió a salir a flote).

Este es un libro para tenerlo en la cabecera toda una estación o para acompañar u largo viaje y disfrutar de su lectura una y otra vez. Si no ha leído ningún libro de Bryson, este es un buen comienzo. Tal vez se convierta en uno más de los que amamos y celebramos cada vez que el buen Bill nos regala un nuevo libro a nuestra colección. Disfrútelo.

viernes, 12 de junio de 2015

Lo que más me gusta es rascarme los sobacos (Charles Bukowski)


Lo que más me gusta es rascarme los sobacos
(F. Pivano entrevista a Charles Bukowski)
Charles Bukowski
Idioma original: Italiano
Traducción: Joaquín Jorda




























Me gusta la buena música, y los Limousines lanzaron a principios del 2013 Love is a dog from hell, una pegadiza canción de estilo New Wave ochentero. Pero lo que más me llamó la atención fue el extraño título. Y resulta que tomaron el nombre de un poemario del maldito C. Bukowski (Hank para sus amigos, Henry para sus documentos y Chinaski para sus lectores), que se adentra en el lado oscuro del amor.

¿Bukowski? Conozco gente que no sólo siente admiración por el viejo, sino una seducción propia de quien sabe que esta ante alguien que es diferente a todo lo que haya visto (y probablemente vaya a ver). No me gusta la literatura maldita así que embarcarme a leer la prosa de Bukowski no estaba en mi lista, pero el interés en conocer algo más de este ebrio consuetudinario sabía que valdría la pena.

Así que cuando llego a mi este libro con una portada tan original (a un Bukowski bebiendo de una botella en las butacas de un hipódromo mientras es acompañado por una joven mujer), con un título tan irreverente y de pocas páginas lo devoré en 2 horas. Y no salí decepcionado.

Fernanda Pivano es una periodista italiana que estuvo muy de cerca a la literatura norteamericana y sintió fascinación por un personaje que es más conocido en Europa que en su propio país. Así que partió a entrevistarlo. De aquí surgió un diálogo sincero, natural e hilarante por momentos, con un Henry que va soltando su humanidad, despojándose de su alter ego Chinaski, para hablar de sus libros firmados como Charles y dejándonos encantados con quien terminaremos llamando Hank.

Y no es que vayamos a descubrir un personaje entrañable sino todo lo contrario: Hank es un verdadero borracho, irreverente, irresponsable, apolítico... francamente despreciable. Pero por sobre todo honesto, una cualidad que es muy difícil de encontrar en estos tiempos (y en todos los tiempos, a decir verdad).

Que más honesto puede haber que tener el siguiente diálogo:

PIVANO: ¿Y qué debo pensar que te hace sentir desgraciado?

BUKOWSKI: Ah... conceder entrevistas.

Pivano nos concede una introducción que ocupa casi la mitad del libro con una radiografía de quien esta a punto de conocer:


... como si Bukowski estuviera obsesionado por el recuerdo de acontecimientos vividos sin alegría y sin participación. Aquí, como en sus restantes obras, la gente y la vida no le gustan. En el capítulo 31 [se refiere a Factótum] dice: "Francamente, estaba horrorizado de la vida. De todo lo que un hombre tenía que hacer, sólo para comer, dormir y poder vestirse. Así que me quedaba en la cama y bebia. Mientras bebía, el mundo seguía allí afuera, pero por el momento no te tenía agarrado por la garganta".

Y es que Bukowski realmente parece obsesionado en encontrar la miseria allí donde parece haber pura belleza:

PIVANO: ¿Nunca te ha sucedido eso de despertarte una mañana y acercarte a la ventana y ver un cielo sin nubes y sentirte feliz?

BUKOWSKI: ¿Y ver volar un pajarito? No.

PIVANO: Es posible que el pajarito sea un exceso. (Risas)

BUKOWSKI: Ya era excesivo sin el pajarito.

Puedo estar totalmente en desacuerdo con casi todas las opiniones de Bukowski, pero no tengo porque estar de acuerdo con alguien para llegar a admirarlo (no ha quererlo, que es algo que mucha gente suele confundir en estos días de sensualidad). Pero hay algo con lo que si se siento identificado...

Hace poco tuve una discusión en una reunión social. Sobre los hijos, la familia, los valores y en algún momento, para crear algo de polémica lance la idea de que la idea de la familia me parecía demasiado sobrevalorada, lo que provocó la aireada reacción de algunos presentes. Me quede pensando en porque dije eso (porque realmente si pienso que la familia tiene un valor de gran importancia) pero leyendo las respuestas de Bukowski creo haber encontrado la razón: estoy harto de que todo el mundo piense lo mismo y lo repitan en cuantos foros existan. Quiero pensar de una forma diferente a como piensa todo el mundo, aunque lo que piense no solo afecte a los demás sino incluso aunque lo que piense sea reprochable para mi mismo. Algunos estamos hartos de que todo el mundo ande por la vista repitiendo lo mismo:

PIVANO: ¿Pero el césped te gusta o no?

BUKOWSKI: Detesto el césped. Todo el mundo lo tiene.

PIVANO: ¿Lo detestas porque lo tiene todo el mundo?

BUKOWSKI: Detesto el césped porque lo tiene todo el mundo, de la misma manera que todos escuchan un determinado tipo de música. [...] Y cuándo se tiende a hacer las cosas que hacen los demás, se convierte uno en los demás.

¡Y esa última frase me parece genial! Y quizá eso es algo que hace que Bukowski despierte admiración, esa honestidad brutal que sólo los ebrios y los locos se permiten. No puedo decir que este libro me ha generado el interés de salir a la librería a buscar La máquina de follar o Mujeres; como ya lo he anotado, no es el estilo de literatura que me atrae. Pero me ha permitido acercarme a todo un personaje contradictorio: un hombre que odia a la humanidad (siendo él mismo un escritor que le gusta escribir en su humana condición), que detesta el amor (pero que religiosamente da de comer a sus gatos) y que detesta ser entrevistado (pero que regala una rosa a Pivano al concluir esta).

Con un personaje como este, no se tiene pierde,,,

miércoles, 10 de junio de 2015

Los días de Birmania (George Orwell)

Los días de Birmania
George Orwell
Editorial DeBolsillo
Colección contemporáneo
Traduc. Manuel Piñón García
2011



Publicada en 1934, es la primera novela de George Orwell,  una de las voces más lúcidas y  preclaras del siglo XX.


Después de leer sus principales obras: 1984, Rebelión en la granja y Homenaje a Cataluña, encontrarse con este libro escrito por un Orwell de 30 años puede llegar a ser una experiencia fascinante.  Orwell describe con maestría escenarios y situaciones que vivió en carne propia en sus años como policía imperial británico en Birmania.


Este es el relato de la agobiante vida en la pequeña villa birmana de Kyauktada, colonia del imperio británico en sus últimos días previos al inicio de la segunda guerra mundial.

Un relato sobre intrigas de pueblo que van suscitándose entre días de insoportable calor, aderezados con vasos de wiskey, historias románticas, desventuras amorosas y partidas de bridge. En medio de esta atmósfera surge potente la voz de Orwell, esa que tan bien conocemos quienes lo hemos leído.



Entre escenas de amores y desventuras, la denuncia incisiva a las injusticias de la colonización. En medio de relatos de situaciones delirantes, la postura rígida del autor contra la explotación y el abuso. Entre descripciones magistrales de escenarios de ensueño, la crítica feroz contra el totalitarismo en cualquiera de sus formas. - Un estilo característico de Orwell para denunciar a través de la literatura -.

La historia gira alrededor del entrañable Flory, representante de una empresa maderera y quien a pesar de su naturaleza inglesa, y quizás debido a su afición por la lectura, el alcohol y la soledad siente una simpatía natural por el pueblo y la cultura local, situación poco frecuente en esa época y que genera extrañeza y hasta rechazo por parte de sus compatriotas quienes consideran a los nativos gente de segunda categoría.

Flory representa la postura del autor frente a la injusticia, la explotación y la corrupción de los colonizadores y se enfrenta a todo para sostenerla, asumiendo las consecuencias que de ello derive. La amistad inquebrantable con el nativo Dr. Veraswami cristaliza esta postura, una amistad sin reservas.

Una amistad que continúa inalterable a pesar de las posiciones
opuestas de ambos personajes, pues a pesar de la opinión del propio Flory, el Dr. Veraswami jamás dejará de creer que la colonización inglesa ha significado una posibilidad de evolución para un pueblo según el retrasado y bárbaro. 


Juntos intentarán hacer frente a los embistes del  corrupto sub magistrado local U Po Kyin, un nativo de buena posición cuyo único norte es alcanzar el máximo poder posible, no importando a costa de quien logre tan deseado objetivo.




Una vez más Orwell demuestra a través de las páginas de sus obras que la nobleza y la vileza no guardan ninguna relación con la nacionalidad, la raza o la postura política de una persona. Sino que están relacionadas más bien con un tema estructural, con los cimientos morales de cada hombre. Es precisamente esto lo que nos hace iguales.


Una vez más esa bendita palabra – igualdad - en la obra de Orwell como rememorando la más representativa frase de su gran obra Rebelión en la Granja:

Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros.


Los días de Birmania debe estar sin duda en la lista de los libros imprescindibles.