jueves, 21 de julio de 2016

Ernest Cline - Ready Player One

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Ready Player One
Ernest Cline
2011
459 páginas

Precedida de muy buenos comentarios me decidí a leer, sin muchas expectativas, esta novela que terminó hacerse cada vez más grande mientras iba avanzando. Y es que Ready Player One es lo que todo amante de la cultura pop de los ochenta ha estado esperando.

Esta es ciencia ficción ligera pero muy buena. La historia gira en torno a Wade Watts, un muchacho sumergido, como todo el mundo, en OASIS, un sistema de realidad virtual donde la humanidad juega, estudia, trabaja y vive en el año 2044. La tierra ya no es un sitio digno de ser vivido: agotada, desecha, inviable. Solo un mundo virtual en donde uno es quien desea ser hace la vida lo suficientemente digna. Por lo menos para Wade es asi: sumergido en la pobreza, carente de padres y sin un futuro en el mundo real, en OASIS es quien quiere ser.

Pero de repente cae una bomba: James Halliday, el creador de OASIS, ha muerto. Un hombre taciturno, un nerd sumergido en lo mejor de su vida, la cultura geek de los 80s, sin mayor contacto con la humanidad ha dejado toda su fortuna a quien sea capaz de encontrar un huevo de pascua en su creación, como en el Adventure de Atari, un código secreto que será el inicio de una cacería para ganar toda la fortuna de su creador.

Y aquí es donde empiezan todas las referencias a Space Invaders, Robotron 2048, Adventure Quest, las máquinas de Arcade, Monty Python, Commodore 64, Atari 800XL y demás objetos de un tiempo en el que los que ahora que rozamos los 40 vivimos y gozamos. Halliday ha escondido el tesoro muy bien y para encontrarlo hay que adentrarse en un mundo que ya no existe, que ha desaparecido. Y es Wade quien da el primer paso y encuentra la primera de una serie de objetos para llegar al objetivo final.

La novela es trepidante y no da respiros por momentos. Los personajes, virtuales a lo largo de la novela, requieren cierto ejercicio de imaginación aunque Cline hace un buen trabajo presentándonos este mundo extraño y nuevo (y con el avance actual de la tecnología cada vez más posible). La novela es bastante cinematográfica (no es vano Cline es guionista de Hollywood y su novela espera convertirse en el próximo blockbuster nada menos que de l mano de Spielberg). No se requiere haber vivido la cultura geek de los 80 para disfrutar de la novela, pero sin puede ser la diferencia entre pasar la lectura con un dato más en la historia o ser un feliz salto al pasado.

Igual, la novela tiene unos datos que me ha obligado a recurrir a Internet para ver y entender mucha de la información, lo que deja una sensación de estar leyendo una especie de el Código da Vinci para nerds. Lo interesante de la historia no es solo la búsqueda en si, sino las consecuencias en la sociedad de el desafío de Halliday: toda buena ciencia ficción trata de predecir un mundo ante una nueva realidad y Ready Player One logra construir una utopía que se va tornando en una parodia, y tal vez esa es su virtud, el concentrar su historia sin muchas pretensiones para luego intentar deslizar un mensaje sobre lo que nos hace humanos.

Tengo la impresión que este libro tiene un público específico y que dentro de este la novela goza de una tremenda aceptación (han sido innumerables las buenas críticas lo que me llevo a leer este libro). No voy a afirmar que es lo mejor que he leído (como muchos en Goordeads se han atrevido a afirmar) pero si que es una experiencia literaria que si me atrevería a recomendar.

Si jugaste en una máquina de Arcade, si tuviste una Atari y jugaste con cartuchos o si crees que los 80s fueron más que rock and roll y breakdance, y si te gusta la ciencia ficción sin muchas pretensiones, este libro lo vas a disfrutar tanto como yo hasta la última página.

Alejandro Neyra - Una Novela de Espías / El Espía Sentimental

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CIA Perú, 1985
Una novela de espías / El espía sentimental
Alejandro Neyra
2012 / 2015

Debo confesar que leí estos libros en desorden. Empece por El Espía Sentimental y me pareció tan divertido que salí a buscar Una Novela de Espías y la he pasado bien. Muy bien...

Alejandro Neyra es diplomático y ha sabido construir una novela llena de humor para abordar una época oscura en la historia del Perú: la vorágine de los peores años de Sendero Luminoso y el desastrozo gobierno de Alan Garcia de finales de los 80s.

Y para esto se basa en una historia del autor francés Gerard de Villiers, Caza al hombre en el Perú, Toma prestado a su personaje, el espía Malko Linge y lo traslada a un Perú mucho más real, pero con toda la parafernalia de las novelas de espías. Tenemos un Linge rubio, alto, impecable, tratando de hacer inteligencia en un país sin teléfonos, sin luz, sin agua. Su misión inicial es proteger al Papa Juan Pablo II y desbaratar al movimiento Sendero Luminoso (poca cosa esto último).

En Una novela de espías, Neyra utiliza el humor negro y la parodia para ponernos frente a frente con Sendero y la Lima empobrecida de los 80, sin ningún reparo y escondiendo la dureza detrás de la inverosimilitud de las situaciones, Aquí no aparece Abimael (aunque si en la portada) pero si Norah, la esposa del líder senderista, como un cliche de la mujer el enemigo que se enamora del bueno de la historia, pero Nayra logra transmitir lo siniestro del mensaje terrorista. Y es que esta novela puede leerse como un comedia negra o como un triste recordatorio de una época triste y de como los peruanos supimos llevarla adelante, con algo de humor y de despreocupación.

El espía sentimental, por otro lado, no toma una idea central y no cala en alguna preocupación. No. Esta historia a diferencia de la anterior es mucho más despreocupada y ligera y por ende con situaciones más delirantes y divertidas (la escena en La Isla del Paraíso con Genaro, las vedettes del momento y García llegando en moto enfundado cual rebelde sin causa es realmente para desternillarse de la risa).

Ambos libros son ligeros y muy bien escritos. Neyra ha logrado construir unos personajes a los que puede dotar de vida en un Perú donde todo puede pasar, Y eso, para quienes vivimos por estas latitudes, no nos sorprende en lo absoluto.

Shuzaku Endo - Silencio

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Título: Silencio
Autor: Shuzaku Endo
Páginas :  253
Año : 1966

Shukaku Endo es de esos escritores que ante los que uno se pregunta cuales son sus verdadera intenciones y es que buscando alguna lectura de tipo religioso uno encuentra en un Silencio una de las más profundas dudas a las que se frente toda persona católica.

Este libro es muy difícil de encontrar aunque se espera su pronta publicación a raíz de la pronta versión cinematográfica de la mano de Martin Scorcese. El subtitulo de la versión en español, La aventura de los jesuitas en el Japón del siglo XVII, no hace justicia a su contenido: aquí no hay aventuras y menos aún la historia de una orden religiosa; aquí hay un lastimero reclamo y un dolor profundo ante la perdida de la fe.

Más allá de haber vendido más de dos millones de ejemplares el año de su publicación y de haber ganado el prestigioso Premio Tanizaki, Silencio es una lectura que desgarra lentamente y con maestría. La traducción de Jaime Fernandez y José Miguel Vara logra plasmar el estilo narrativo de su autor: libre de adornos y giros narrativos (más allá del cambio de narrador en medio de la novela), anotando las emociones de sus personajes y adentrándose en las pasiones de Sebastián Rodrigo, misionero jesuita enviado a Japón desde su natal Portugal, para continuar con la misión cristiana, cada vez más en peligro de extinguirse, pero sobre todo el busca de el padre Cristobal Ferreira, de quien se dice que ha renunciado a su fe (ha apostatado) luego de pasar por el tormento de la fosa en Nagasaki. Endo utiliza mucho los diálogos entre sus personajes y nos va relatando como de forma realista lo que va sucediendo a cada momento.

La historia gira sobre un hecho histórico: en 1549 el jesuita Francisco Javier llega a las costas de Japón llevando el mensaje de Jesucristo, mensaje que es aceptado por la clase dirigente en un inicio, para luego ser prohibida y dar inicio una cacería de cristianos, lo que culminaría en el asesinato de 26 cristianos, los 26 mártires de Japón, crucificados como el maestro de la fe que profesan. Las persecuciones se mantuvieron con encono por momentos, y entre 1613 y 1637 el prohibió oficialmente la religión católica. Y es en este periodo donde transcurre la novela.

¿Cuál es la fuerza que mueve a Sebastían Rodrigo a poner en riesgo su vida en un lugar tan lejano? Es el amor a Dios, es su deseo en encontrar la verdad sobre el padre Ferreira y la posibilidad de encontrar la muerte como un mártir de a fe. Sin embargo, lo que encontrará Rodrigo son duras pruebas de fe ante las que su fortaleza ira poniéndose a prueba.

No quiero adelantar nada de la historia ni comentar sobre las lecciones morales que van quedando mientras se va siguiendo el viaje espiritual de Rodrigo para no arruinar una trama tan bien construida. Sólo quiero anotar que Silencio hace referencia al silencio de Dios, su inacción ante la injusticia, su ausencia ante el dolor humano y el descubrimiento que los fieles japoneses son llevados a una muerte atroz como resultados de los intentos evangelizadores de un país extranjero, una muerte que no se condice con la imagen de mártir que Rodrigo tiene en mente.

Es curioso que me hayan recomendado el libro como una lectura cristiana ya que ahonda en la profunda duda de dónde se encuentra Dios o de por qué permite las injusticias del mundo. Endo (un autor cristiano en un Japón de mayoría sintoísta) parece no tener respuesta ante esto y en lugar de decirlo directamente nos cuenta una poderosa fabula sobre como los hombres necesitamos un mandato religioso que, puesto ante la evidencia de la realidad y sometido a revisión, puede llevarnos al vacío existencial o a un reencuentro con la nueva realidad de la divinidad. "No es que me queje contra ti, Señor, no. Me río solo del destino del hombre... Mi fe en ti es distinta de la que tenía antes, pero de veras que te sigo queriendo...".

Es un texto realmente conmovedor y que cala en ciertas fibras sensibles del corazón. Y espero que su versión cinematográfica no solo le haga justicia sino que atraiga a nuevos lectores a conocer el estilo sencillo y la vez profundo de Shuzaku Endo.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Renato Cisneros - La distancia que nos separa


La distancia que nos separa
Renato Cisneros
Editorial Planeta 
355 pp.

"Este libro es una novela de autoficcion...". Esta simple advertencia te persigue a lo largo de La distancia que nos separa de Renato Cisneros, periodista, mediático escritor quien puso de cabeza la FIL2015 y cuyo libro se colocó como el más vendido de la feria. Tuve que hacer una enorme cola con mi hija colgada de un arnés (lo que me facilitó pasar la cola, debo confesar) y no hubo manera de ingresar al salón donde presentaría su novela con un aforo de 100 personas y 600 esperando caber en donde era imposible.

Estar en la lista de los libros más vendido de la FIL2015 no es necesariamente un orgullo: es un éxito comercial (es decir, los libros que lo acompañan son de una disparidad que se los dejo a su discreción) y tomando en cuenta que su autor es popular (sobre todo luego de haber alcanzado un relativo éxito como bloggero de Busco Novia), lo que esperaba era que el libro tenga una calidad literaria notable.

Y de eso se puede estar seguro. Cisneros se ha asegurado de regalarnos poesía, pero es su prosa y en concreto la que llena las páginas de este libro la que consigue que su autor se coloque entre los mejores de su generación. Creo adivinar que de la enorme cola de gente aprestada a recibir la firma de su autor (y si, me quede sis firma...) no todos habrían quedado felices con el libro. A diferencia de otros textos de Cisneros, este es íntimo, muy emocional, complejo y aunque su prosa es ligera y firme, su lectura no es igual de ligera (editorialmente, es arriesgado mantener un capítulo de 100 páginas).

¿Es esto una biografía? ¿Es un ejercicio de psicoanálisis? ¿Es una declaración de madurez? ¿O es sencillamente la búsqueda de una identidad? Es todo esto y quizá eso a lo que su autor de refiere como una "autoficción" porque no es la vida misma, es la vida recreada. Cisneros no se calla nada: confiesa sus delitos, su descarnada crueldad con las lagartijas,de la pérdida de la fe, inclusive sus dudas entre la sinceridad entre familiares y amistades que lo debe de haber metido en algunos problemas, pero no es un libro biográfico ni de chismes. Es el libro de un hijo y su padre.

Diferentes lectores encontraran diferentes formas de abordar el libro y yo solo puedo hablar de la mía: soy contemporáneo con Cisneros, y eso hace que la figura del Gaucho Císneros, su padre, sea realmente de autoficción: no he contrastado su imagen literaria con su imagen pública. Me he tragado al personaje que su autor quiere construir, un hombre duro, recio, distante, inabordable, severo, incapaz de complacer, pero también un hombre de familia, preocupado por la educación de sus hijos, de que nada les faltase, honesto, sincero y sobre todo valiente, inflexible, seguro de si mismo. Es resumen: un padre como muchos de los que hoy rozamos los cuarenta hemos tenido: un hombre que puede ser tan distante que, en el caso del Gaucho Cisneros, con una dentadura postiza desde sus años de cadete, sonreía desde el vaso de cristal donde dormía su sonrisa.

Este libro es doloroso por momentos, es un libro que su autor necesitaba escribir para iluminar su espacio, cubierto de la sombra de un personaje enorme y encontrar respuestas en las contradicciones que los envuelve a ambos; Renato se da cuenta en su niñez que su padre es un hombre importante y treinta años más tarde se encuentra en un sala atestada de gente presentando un libro sobre él, repitiendo su éxito como declamador con un texto escrito por su padre. Cisneros le encuentra sentido y relación a eventos que para otros pueden pasar inadvertidos: tal vez sea el deber de un hijo separarse de su padre lo suficiente para verse reflejado en él de cuerpo entero.

Hoy tengo una hija (algo que quizá le suceda a Renato en algún momento): algunos hijos nos convertimos en padres y La distancia que nos separa no solo nos pone frente a nuestro hacedor, sino ante nuestro nuevo papel de hacedores. "Si la muerte de un hijo entumece al padre, la muerte del padre despierta al hijo".

El libro culmina con reflexiones sueltas, como inconexas, escritas con pasión y nostalgia. Me hizo recordar a las páginas finales de Mortalidad de Christopher Hitchens, en donde su autor suelta sus últimas ideas, apresurado antes que la muerte lo alcance. Renato parece querer despojarse de la sombra de su padre, exorcizándolo, reinventándolo, pero sobre todo reinventándose a si mismo. Ha logrado un libro íntimo y personal, sin tener que ser un libro escandaloso. Afortunadamente Cisneros ha tomando un relato personal y ha utilizado su momento, su popularidad como periodista (con rana incluida), para acercarnos a un éxito literario. Ha arriesgado construyendo un texto en donde el peso esta en la literatura y no en su imagen, acercándose a otros autores de su generación y alejándose de otros cuya fama radica es su imagen televisiva.

"Hasta que no hayas hecho algo por la humanidad, deberías avergonzarte de morir" nos recuerda Hitchens las palabras de Horance Mann. Esa es la razón por la que El Gaucho llego a su últimos días sin un ápice de vergüenza.

Allí esta mi copia esperando su firma. Pero sobre todo estoy a la espera de que las decisiones que ha tomado el autor luego de habernos lanzando su libro al mundo literario nos arroje nuevas sorpresas.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Antonio Tabucchi - Sostiene Pereira

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Sostiene Pereira
Antonio Tabucchi
Anagrama
184 pp.

"Sotiene Pereira" no hace referencia a que Pereira posee algo entre manos, sino que Pereira "sostiene un idea" y con esta breve frase inicia la historia de Pereira, un periodista entrado en años en plena Portugal de la dictadura de Antonio de Olivera Salazar, con la Guerra Civil española al este y en tiempo de entreguerras. La frase "sostiene Pereira" se va repitiendo a lo largo del libro, como una confesión ante un juez, un policía o ante el autor, como interrogado por una actitud o un policía. O quizá interrogado por su autor. ¿O es que se interroga a si mismo?

Y es que esta historia es la narración de un hombre que ha olvidado los valores de su juventud. Viudo, con sobrepeso y dedicado a la edición de la página cultural del diario conservador Lisboa, Pereira se ve confrontado con un joven idealista que ama la vida y a quien Pereira contrata para que escriba sobre la muerte. El libro va tejiendo una relación de padre-hijo, de hombre maduro que ya no se arriesga y un joven que quiere luchar por la libertad. Tabucci ha construido una novela que no tiene ningún dialogo, sino que estos se entretejan con la narración, la cual es ligera pero no simple: la historia de Pereira es intensa, su drama psicológico es planteado con agudeza y a la vez con sencillez. Tabucci es un maestro de la escritura: nos cuenta una historia profunda en un libro ligero tejiendo una historia que va creciendo hasta su inesperado final.

Sostiene Pereira es altamente recomendable: es una lectura ligera, su extensión en breve, pero sobre todo es un recordatorio de la importancia del espíritu humano, de la libertad y del terror de las tiranías (sobre todo en el mundo de las ideas: Pereira publica una arenga a la Francia republicana como parte de la traducción de un clásico cuento francés y tiene que explicar que aquello no refleja sus ideales políticos).

No hay mucho que decir de este magnífico título, mas que es un libro que hay que leer, En tiempos de intolerancia religiosa y de un mayor control del estado hacia sus ciudadanos, Sostiene Pereira se alza como una fábula sobre lo ridículo que alguna vez fue el mundo occidental y puede volver a ser.

jueves, 1 de octubre de 2015

La chica del tren (Paula Hawkins)

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La chica del tren
Paula Hawkins
Planeta -2015
496 pp.

Ya llega el fin de año y se acerca el momento de tomar u respiro y revisar lo que ha sucedido; y en el mundo literario lo que ha sucedido ha sido La Chica del Tren, una bomba que ha generado noticias, titulares, una pronta adaptación al cine y la distinción de haber superado en ventas al Código DaVinci de Dan Brown.

En resumen: es un Best Seller. Y con los Best Sellers siempre sucede lo mismo: algunos alaban al libro y a su autora hasta el límite de lo posible, mientras que otros lanzan sus dardos contra lo sorprendidos que se encuentren de que tanta gente puede estar leyendo un libro de tan mala calidad.

Las cifras son impresionantes: más de 5 millones de copias vendidas (los enamorados de las estadísticas hablan de un libro vendido cada 6 segundos), 20 semanas en la lista de libros del New York Times (acabo de revisarlo y aún sigue allí, algunas posiciones más abajo). No hay que ser mezquino: Stephen King declaró que no pudo volver a dormir hasta no terminar el libro. Además, la han comparado con Perdida de Gilliam Flynn  (otra bomba editorial que pudo destronar a la mítica y sobrevalorada 50 sombras de Gray).

¿Por qué tanto alboroto por una novela? Pues porque es un muy buen producto. Para empezar, el texto de la contratapa es atrapante, la novela esta escrita con capítulos cortos y en el que sus personajes se van entrelazando en líneas temporales distintas, contándonos por momentos la misma historia desde distintos puntos de vista (aquí esta la principal semejanza con Perdida), su narración siempre deja cabos sueltos que se van descubriendo mientras el texto logra sostener una atmósfera de misterio y tensión. Es una historia redonda (si lo están leyendo regresen a la primera página una vez terminada la novela y es realmente una nueva lectura) y muy entretenida. Esta claro que este libro no es un "libro de autor": esta hecho y "diseñado" para ser un Best Seller: por eso es un buen producto.

¿Pero es un buen libro? Si, lo es. Si un libro te deja enganchado (junto a 5 millones de personas), te emociona y te deja ganas de recomendarlo, sin duda es un buen libro. Es cierto que al principio no parece ser más que una historia de personajes fragmentados, dañados, enfermos y psicológicamente  perturbados que cada vez llenan más los estantes y las series de televisión (por no hablar de la locura zombie...) pero la historia empieza a cobrar más riqueza al avanzar las páginas.

No hay que ser mezquino: en las revistas culturales hacen mención al libro como un récord en ventas, pero sin ninguna recomendación (ni tampoco lo contrario). ¿Es que la cultura no puede ser popular? Creo que hay gente culta que se ofende si se declara en público que el libro que me ha gustado en esta temporada también le ha gustado a un ama de casa.

¿Quién es la chica del tren? Es Rachel, una alcohólica deprimida que simula tener una vida y cuya obsesión en los detalles se vuelca en lo que observa en el tren que la lleva a la ciudad. De manera inadvertida, se obsesiona con la vida de una pareja a la que observa por la ventanilla (la influencia de La Ventana Indiscreta de Alfred Hitchcock es palpable a lo largo del libro), transformándola en una historia idílica de amor entre Jess y Jasón (nombres que ella crea para ellos, Rachel y Scott). Pero la imagen no es perfecta, porque a pocos metros de allí esta su vida pasada, una casa que ella intenta no ver, su ex esposo con su nueva esposa viviendo una vida realmente idílica, la vida que ella no pudo darle... o es que ella esta equivocada y no hay nada idílico en esa escena. Y un día un acontecimiento en la vida de Jess (de la que ella es testigo) la hace cuestionar si lo que ve es cierto y esa curiosidad desencadena la verdadera tragedia.

Hawkins logra construir perfiles psicológicos lo suficientemente profundos para justificar el accionar de sus acciones. Todos los personajes que van desfilando resultan ser poco confiables (desde la alcohólica Rachel con sus lagunas mentales, hasta el atribulado e inestable Scott). La autora logra construir una historia en donde todos los personajes, como sombras, van dejando dudas a cada momento y oscureciendo partes de la historia que otros personajes iluminan para oscurecer otras partes... Hawking cuida cada detalle y trata de no dejar cabos sueltos. Acá no hay buenos ni malos, lo que hay son personajes que no son lo que aparentar ser.

Puedo encontrar algunos inconvenientes: la autora perfila psicológicamente a sus personajes con suficiente hondura, mientras que deja a otros sin tocar (como a los policías, que parecen ser figuras decorativas, lo que es grave para una thriller que no deja de ser un thriller policial).

No he leído Perdida, no he tenido recomendaciones exageradas para acercarme a este libro ni he tenido ningún prejuicio de Best Seller antes de abrir La chica del tren. Y me encontrado con una historia emocionante e intensa. Suelo leer libros de divulgación científica y ensayos, y una novela como la de Hawkins me cae como una brisa fresca de fin de semana que siempre se agradece. ¿Lo recomiendo? Como recomiendo una muy buena película.